Un palco de honor
Esta película que marca el debut de Florian Henckel von Donnersmarck como director es una obra maestra. La historia se sitúa en Alemania del este, cinco años antes de la caída de Berlín. El personaje principal, un miembro de la Stasi, (policía secreta) se dedica a descubrir quiénes están en contra del comunismo. Wiesler es asignado a obtener evidencia que confirme las sospechas de que el poeta Dreyman está en contra del comunismo. Wiesler, junto a su jefe buscan ascender puestos dentro de la jerarquía Alemana a través de lo que posiblemente encuentren para inculpar a Dreyman, uno de los pocos poetas que aún escribían, y que respetaba mucho, quizá de más y de manera hipócrita (de ahí las sospechas iniciales) al régimen alemán comunista.
Wiesler denuncia su primera sospecha a su superior desde un palco cuando fue invitado a ver una de las obras de teatro de Dreyman. A partir de ahí se montará un operativo para descubrir los verdaderos sentimientos de Dreyman. Wiesler es puesto a cargo de la operación "Lazlo" que consiste en poner micrófonos dentro del apartamento de Dreyman y escucharlo noche y día. De esta forma Wiesler se procura un palco con vista a la vida privada de Dreyman. El director nos da a la vez un lugar privilegiado para concer la monótona vida del policía Wiesler. La película resulta conmovedora al irse desenvolviendo los pormenores de la vida de Dreyman, espiado por Wiesler. Wiesler a su vez, observa la pasión con la que viven Dreyman y sus amigos, su vida amorosa, sus intereses artísticos, sus altibajos emocionales y descubre experiencias inexistentes en su propia vida. En los escenarios sucesivos de la película nos acostumbramos a ver el lado humano de los antagonistas, y vemos "La vida de otros". La historia en momentos puede ser algo lenta, pero los eventos importantes se desenvuelven de buena forma, y lo que se muestra es una historia con una fuerza impactante.
La dirección es bastante limpia y discreta, con pocos intentos de hacer experimentos en las tomas. La música es en su mayoría insrtumental y adecuada a la cinta. La única canción con voz resulta bastante agradable. Quizá lo único que puede achacarse a la película es la falta de una mayor versatiliidad en la dirección artística, y una mejor fotografía. Dicho esto, debe quedar claro que de ninguna forma pierde su fuerza la historia que se nos narra. Ulrich Mühe (Wiesler) actúa bastante bien, mostrando la frialdad, pero también la humanidad del personaje que encarna. Dreyman es actuado por Sebastian Koch (quien extrañamente se parece a Gómez Junco) y hace un papel muy decente. El resto de los personajes actúan todos muy bien y cumplen así para redondear el filme como uno de los mejores del año.
Al final vemos y escuchamos una fuerte voz de denuncia a favor de la libertad de expresión y el derecho a la vida privada. La pasión que se muestra a lo largo de la cinta transmite sentimientos fuertes, así como el contenido ideológico de fondo denuncia al pasado alemán. También se nos muestra la forma de operar de la Stasi que en su momento llegó a tener una cantidad elevadísima de miembros y de informantes comparado con la población "civil" que existía en Alemania. Las contradicciones en el amor, en el trabajo, en la búsqueda del poder y de la felicidad son puestas en escena y nosotros tenemos un palco para apreciarlas en dos horas.
9/10
Thursday, March 15, 2007
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