Es una película divertida y genial, al estilo de sus clásicos programas. Una vez más, Rowan Atkinson demuestra que no hay que ser grosero para ser gracioso. Encarnando a su clásico personaje, con el cual tiene casi 20 años (desde 1990). Atkinson se ve casi tan joven como en sus primeros programas, y sus bromas resultan igual de frescas y convincentes. Nos presenta a un personaje inocente y poco acoplado a las costumbres de sociedad. En toda la película apenas farfulla 5 frases. Se nos cuenta una historia algo melosa que funciona a medias, y que tiene poco que ver con la espontaneidad de los chistes. Se puede decir que el argumento es el necesario para darle un hilo a una sucesión de barbaridades que comete Mr. Bean. Estas estupideces resultan bárbaramente lúcidas. Por ejemplo, ante la proeza de tener que comerse unos crustáceos horribles Mr. Bean reacciona como debería hacerlo cualquier persona que por primera vez se dispone a comer un ostión. Sólo los comemos porque alguien nos aseguró que saben bien (y porque los llenamos de limón y tabasco), pero su aspecto es espeluznante.
La película comienza con Mr. Bean ganando unas vacaciones al sur de Francia, y en ellas, Bean tiene diversas aventuras en el trayecto. Si bien el argumento no es fantásticamente sólido, combinado con el humor, funciona para entregar una historia que hacer sentir bien al espectador. En la película aparecen varios personajes agradables, y la participación de Wilhem Dafne es sin duda un valor agregado. Las actuaciones funcionan bien, sobre todo la enorme capacidad de gesticulador de Atkinson, así como su flexibilidad que no parece disminuir con la edad. Ahora bien, habrá como siempre detractores que dicen que son pocos los chistes, que es superfluo el contenido. Dirán también que se diluye su otrora buen humor concentrado en mini-series. Definitivamente no es una película de densidad y de reflexión. Lo que debe esperarse es una tarde de descanso, de buen humor y de un poco de arbitrariedad. Ante la saturación de comedia poco creativa y plagada de alusiones sexuales, las vacaciones de Mr. Bean merece una mención por su acercamiento diferente y sencillo de la comedia.
7.5/10
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