El gobierno está podrido... esta película también.
Mark Whalberg, como todo buen actor, tiene derecho a papeles mediocres. La película de Shooter es un filme de acción y de persecuciones policíacas. De tejemanejes políticos e intentos de asesinatos al presidente de Estados Unidos. Whalberg encarna a un soldado americano que es entrenado como francotirador y se vuelve el más confiable en los tiros largos e imposibles para el tirador normal. Después de diversas decepciones en las misiones que se le encomiendan, Whalberg será utilizado como chivo expiatorio y acusado de traidor. Con poca ayuda, muchas ganas de limpiar su nombre y encendido por vengarse de los verdaderos traidores que lo trampearon, un soldado enfrentará legiones de problemas.
Este filme tiene buenas partes de acción, muchas escenas violentas y muchísimas hazañas increíbles. La historia se sostiene apenas por el deseo del auditorio de creer que no ha pagado un boleto de entrada en vano. Es la historia del hombre que es más listo, más capaz y que derrota a toda una corporación que lo quiere hundir. Esta película no es para verse si se desea una exposición de verosimilitud y probabilidad. Hay que decir que es medianamente entretenida, y que algunas porciones son algo heroicas y más o menos bien logradas. En general el argumento se sostiene con la idea –no tan descabellada- de que el gobierno y la política está podrido, pero quizá en este ocasión se lleva esa idea a extremos. Si lo que se busca es una película de violencia extrema y que resulte medianamente entretenida, esta puede ser una opción. En la película sale una mujer tonta pero atractiva (¿+1 punto?).
5/10
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